El niño antes de nacer tiene unos 100,000 millones de células en el cerebro que usted puede ayudar a que se activen adecuadamente mediante la estimulación, proceso que si no se realiza en el momento oportuno, hará que su hijo nunca llegue a desarrollar gran parte de su talento. Si una madre acostumbra a jugar con su hijo recién nacido a distinguir los objetos por sus colores y tamaños, el cerebro del pequeño estará recibiendo en ese juego una serie de estímulos que, pocos años más tarde, le facilitarán aprender a leer con mayor facilidad que a sus compañeros, porque sus neuronas ya están acostumbradas a reconocer los estímulos que él recibe por los ojos. Los estímulos oportunos combinados con mucho cariño son la clave para lograr un correcto aprendizaje. La ciencia y la práctica han demostrado que los niños que se habitúan a escuchar música clásica desde antes de nacer tienen más tarde, una especial facilidad para aprender idiomas o desarrollan mejor su oído. SENTIDOS Y ESTIMULOS Desde la gestación hasta los ochos años de edad, aproximadamente, el desarrollo del cerebro es consecuencia directa de las conexiones que se efectúan entre las neuronas. Los cinco sentidos (vista, oído, tacto, gusto y olfato) sirven de canal o vías de entrada para que los estímulos externos (la voz, los olores, etc.) lleguen a las neuronas y descarguen en ellas pequeñas dosis de energía. Cada neurona cargada enlaza automáticamente con su vecina, creando circuitos por los que deben circular más tarde nuevos estímulos. Cada neurona es capaz de asimilar más de un tipo de estímulo y por lo tanto, puede formar parte de varios circuitos. Esto significa que, si recibe los estímulos adecuados en el momento oportuno, un niño podrá interpretar una pieza de música al mismo tiempo que reconoce el olor que sale por la puerta de la cocina. A más estímulos, mayor número de circuitos neuronales y mejor desarrollo cerebral. Durante los primeros años, las neuronas se encuentran en el mejor momento para ser estimuladas. Más tarde, se pueden perfeccionar los circuitos ya creados, pero será muy difícil establecer nuevas conexiones. Puede decirse que el desarrollo intelectual de las personas depende en gran medida de los circuitos formados por neuronas cerebrales debidamente estimuladas en los primeros años de vida. LATERALIZACION La división del cerebro en dos hemisferios: izquierdo-lógico y derecho- analógico, es ya una realidad en los niños, aunque ninguno predomina totalmente sobre el otro antes de los seis años. Este lapso de tiempo permite que ambos hemisferios puedan ser estimulados con igual intensidad y que se establezcan conexiones entre ellos. En los diestros, el hemisferio izquierdo o lógico crítico, contable y matemático, predomina sobre el derecho o analógico; es el que permite una visión de conjunto. Pero no significa que el derecho quede anulado. Si el niño recibe la estimulación adecuada, se lateralizará correctamente, sin tener que renunciar a las informaciones que recoja el hemisferio derecho. Por eso, es fundamental que ambos hemisferios reciban una estimulación conveniente y diferenciada antes de los cinco años. Las vías de entrada de la información o estímulos que provocan las conexiones entre las neuronas son los sentidos, mientras que las vías de salida o respuestas son la motricidad, la producción de tonos o sonidos y la manualidad. Es decir, si el niño ve cómo se mueven las personas que le rodean, aprenderá a caminar, si escucha conversaciones comenzará pronto a intentar participar en ellas; y si se le ofrece la posibilidad de manejar trozos de plastilina, rápidamente intentará hacer figuras con ellos. DESARROLLO TEMPRANO, NO PRECOZ Con toda seguridad, los estímulos oportunos, los movimientos de su madre, el sonido de su voz, el tacto de sus manos y mucho cariño, favorecen las respuestas tempranas. Pero es importante saber distinguir entre un aprendizaje temprano y otro precoz. El primero de ellos es, simplemente, el que se adelanta en el tiempo, porque el proceso de ese niño en concreto está siendo más ágil y estimulado de lo habitual. Otra cosa bien diferente es el aprendizaje precoz, que tiene lugar antes de que la capacidad natural del niño esté lo suficientemente desarrollada. Cada neurona puede formar parte de varios circuitos. Esto significa en la práctica que las vías de entrada y las de salida están interconectadas de tal forma que el desarrollo o retraso de cada una de ellas influye en el del resto. Esto ocurre porque el pensamiento y la actividad del niño en esos años son globales. Es decir, cuando estimulamos un sentido, estamos estimulando los demás. Es importante estimular todas las áreas de aprendizaje con igual intensidad y dedicación y asegurar el desarrollo equilibrado y armónico del niño en sus cinco dimensiones: intelectual, física, volitiva, afectiva y trascendente.
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