Están comprometidos con le rol de primeros educadores de sus hijos en forma responsable y coherente, dispuestos a formarse permanentemente y adecuadamente para ejercer esta responsabilidad.

 

En un ambiente de libertad cultivan los valores cristianos, incentivando en sus hijos una vida consecuente con los principios de la fe. Si practican otra religión, deberán ser respetuosos de la orientación cristiana que se da en el colegio.

 

Son promotores de los valores en la familia, cuidando de crear un ambiente formativo en el hogar a través de la ejemplaridad y le cultivo de las buenas relaciones.

 

Están identificadoes con el modelo educativo, principios, normas y disposiciones del colegio, favoreciendo y concordando las acciones que les competa realizar en bien de la educación de sus hijos.

 

Son colaboradores, solidarios y participativos en al comunidad escolar, apoyando -en lo que fuere pertinente hacer- las iniciativas para el mejoramiento de la misma.

 

Son respetuosos de todos sus compromisos con la institución, mostràndose puntuales y cumplidos con los mismos.

 

Son abiertos, respetuosos y solidarios con las otras familias, integrándose con ellas en la acción educadora que el colegio realiza como complemento a la tarea educativa que se realiza en el hogar.